jueves, 21 de agosto de 2014

Les traigo luz... sin subsidio

Estábame hace un rato acá tirado en la mas absoluta soledad, reflexionando con la mirada perdida en algún punto infinito en el vacío, medio en la penumbra, con un par de moscas revoloteándome alrededor, y pensaba que si de repente alguien me viera probablemente pensaría que soy un linyera que está usurpando el departamento (el cual, además, está hoy casi en las mismas condiciones que quien lo habita) y quizás intentaría ahuyentarme tirándome un chorro de soda o chumbándome con un escobillón.
Para ser un poco mas gráfico, si la selfie de mi vida en este instante ("selfie" es como llamamos ahora nosotros los jóvenes a una fotografía sacada a uno mismo. Sacarse un foto a uno mismo es medio una pelotudez monumental, pero bueno, los jóvenes somos así, medio pelotudos) hubiere de titularse, se titularía "Miseria y mugre" o algo por el estilo.
El caso es que, por motivos que no voy a molestarme en mencionar porque son cosas mías, personales y privadas (No sea chusma. Esepere a que salga el libro) desde hace un buen tiempo me estoy viendo forzado a vivir (bue, vivir es una manera de decir) un largo período sabático.
Claro que, como no podía ser de otra manera, esto no se desarrolla ni a palos del modo agradable, genial y/o/u disfrutable que un alto profesional del alpedismo como yo hubiera deseado (o sea, habiéndome convertido mágicamente en megamillonario, viviendo en una mansión con vista al mar en una isla privada en Bora Bora y casado con Kaley Cuoco), sino en unas condiciones que directamente rayan con lo lamentable.

Y es en relación a esta situación (el tipo te engancha los temas así de una. Que capo. Alguien debería pagarme solo por exisitir) que hoy vuelvo a sacudir el polvillo de este olvidado rincón.

Porque es bien sabido que de nada sirven las experiencias de vida y la luz de la sabiduría universal si uno no las comparte y porque, además, no se si alguna vez lo había mencionado (puede que si, puede que no. No se. Soy medio disperso y me olvido las cosas), como desde hace unos cuantos años vengo estudiando sobre metafísica y espiritualidad (si, es en serio ¿de que se ríe señor?) y he visto como han ido cayendo las piezas, todo parece indicar que ya es momento de que comience a compartir mi magnífico caudal de conocimientos con las mentes menos elevadas (o sea, ustedes).
Porque, sepanlón, las cosas pasan por algo, la reputa madre que lo parió, y lo mire como lo mire todo parece indicar que es así, la renegrida concha de la lora, y visto y considerando que actualmente mi vida material tiene menos movimiento que Riquelme en pre temporada y que hay voces en mi cabeza que me impulsan a escribir, voy a ermbarcarme en la casi imposible tarea de acercarles gratuitamente (digo "gratuitamente" pero si quieren mandar algo no se contengan. Es a voluntad. Cualquier cosa. Todo viene bien) algunos fundamentos espirituales del por qué de las cosas.
Si, si, porque los distintos somos así. O no escribimos nunca, o aparecemos de la nada y ahí nomás te escribimos para explicarte las leyes espirituales de la Creación. Es así... Es parte del misterioso encanto que nos hace especiales.
Lo que no podría asegurar en este momento es la frecuencia con la que pienso iluminarlos, porque aunque aparentemente la misión de los sabios (o sea, yo) sea la de marcar el camino de la Luz para ayudar a la elevación de las mentes medio chatas (de nuevo, ustedes), estoy seguro de que por hacer esto tampoco voy a ganar plata, así que puede que sea algo medio esporádico (soy un sabio, no la Cruz Roja), o puede que lo haga ahora porque estoy medio aburrido y después nunca mas (porque soy un sabio, pero poco constante y bastante vago. O capaz que me mato. No se).

Eso si, como esto es algo muy serio (de hecho estoy escribiendo con el ceño fruncido, para que se den una idea) antes de comenzar creo que es necesario aclarar algo fun-da-men-tal para entender la cosa, a fin de que se pueda captar el mensaje con la mente abierta y dejando absolutamente de lado todo tipo de prejuicio.
Anote: espiritualidad NO ES religión y NO ES autoayuda.
Parece, pero no. En serio. Nada que ver. Medio que por ahi se confunden por esto de la publicidad y lo que se ha intentado hacer creer durante siglos en el primer caso y durante los últimos años en el segundo, pero cuando te ponés a estudiar el tema seriamente, ves que no.
Obviamente siempre se recurrirá a mencionar a Dios, al Creador, o a la Luz, porque de alguna manera hay que referirse a "ESO" que está "ahí", pero cada uno le puede dar el sentido que mejor le calce a su entender (Igual es hora de que vayan sabiendo de una buena vez que a "ESO" le importa tres velines como lo llamen).

Aclarado este punto y para arrancar con algo no demasiado complicado, paso a relatar la reconocida pastafrola de "El hombre y la piedra". (Ah si, porque probablemente va a ser así, con historias y relatos que al final terminan con una molleja o enseñanza. Si aún así les cuesta, capaz que la próxima hago dibujitos, no se...).

(Aqui imaginen que empieza a sonar una musiquita, como para amenizar el ambiente):

Cuenta la historia que había una vez un hombre. Un tipo normal, común y corriente, como usted, o usted, o usted, o yo (bueno, yo no. Yo soy especial, pero hagamos como que si), o el vecino, o incluso aquel de allá con pinta de loquito.
Y ahi estaba este hombre, viviendo su vida lo mas piola, teniendo todo lo que supuestamente uno debe tener para ser medianamente feliz. Y el tipo, entonces, creía que era feliz.
Sin embargo llegó un día en que, casi sin darse cuenta, las cosas medio que se le empezaron a complicar. Primero algunas, de poca importancia. Luego algunas otras, un poco mas importantes. Y al final algunas ya realmente grosas.
Así, con el correr del tiempo, poco a poco, a este hombre se le empezó a ir todo al pasto y la vida se le volvió una reverenda porquería. Tanto así, que ya medio como que empezó a sentir que todo a su alrededor se le derrumbaba y que no tenía ni la sabiduría, ni los medios, ni la fuerza para recuperarse y volver a salir adelante.
Finalmente, llegó un día en que este hombre, que mientras todo le iba bien ni se molestaba en pensar en la parte no material de la existencia y básicamente todo le chupaba un huevo, ahora, asfixiado por sus problemas y preso de la angustia y la desesperación, hizo lo único que le quedaba por hacer. Elevó su vista al cielo y clamó a Dios (aqui ponga la divinidad que le plazca. Zeus, Odín, el Supremo Kaio Sama, Thor... Bueno, no. Thor no, porque las minas se van a imaginar al de la película y se pierde completamente el eje).

-¡Ayayayayay Dios mío!- grita el tipo sollozando -Ya se que nunca te di mucha bola, pero bueno, escuché por ahí que sos todo misericordia y bondad, así que si de verdad esistís y estás escuchando te ruego que me ayudes porque ya no se que hacer ¡Por favor Dios!... ¡Yo siempre fui bueno y nunca le hice mal a nadies! ¡Si verdaderamente sos todo amor y justicia, te pido un milagro que me devuelva mi felicidat!

En ese mismísimo instante suena como una especie de trueno ensordecedor. El cielo se ilumina con un increíble resplandor y de él surge una nube que comienza a descender lentamente hacia donde estaba el tipo.
Y arriba de la nube, si, venía Dios, con las manos en la cintura, lo mas pancho.
La nube aterriza, y Dios se baja dando un saltito.
El hombre mira la escena casi sin poder ceer lo que estaba viendo.

-Holis- le dice Dios -Sabés quien Soy ¿no?

-¡Gokú!- responde el tipo que era bastante peparulo y solía hacer chistes en los momentos menos apropiados.

-¡Ah bueno, si me llamás para boludearme me las tomo!- replica el Creador subiendo una pierna de nuevo en la nube y demostrando que en el fondo tiene pocas pulgas.

-¡¡No, no, pará, perdón, perdón, son los nervios!! ¡¡No me dejes Oh Señor!!- grita el hombre cayendo de rodillas y ya medio sobreactuando un poco.

-Bue- le dice Dios mientras se vuelve -Me llamaste y acá estoy ¿En que te ayudo máquina?

El hombre se quiebra y empieza a llorar desconsolado y casi a los gritos.

-¡Mi vida Dios... toda mi vida se fue al tacho! ¡Estoy mal! ¡No se que hacer! ¡Te suplico que me obres un milagro para sacarme de esta situación horrible porque ya no aguanto mas! ¡Por favor ayudame! Si me ayudás, yo te prometo que...

-Nononononono- interrumpe Dios haciendo un gestito con la mano -No hace falta que me prometas nada capo. Yo te amo, y quiero darte todo lo que desees para que seas plenamente feliz, porque para eso me tomé el laburito de crearte a vos y a todo este Universo. Además te pregunté para quedar bien nomás. Yo ya Sé todo lo que te pasa. Por algo Yo soy Yo.

-Uy ¿En serio? -dice el tipo secándose los mocos con la manga -¡Buenísimo! ¡Gracias Señor! ¡Mil grac...

-Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero- vuelve a interrumpir el Master of the Universe revoleando un poco los ojos -comprenderás que no puedo dártelo todo sin que al menos hagas algo para ganártelo ¿nocierto? Así que te voy a tener que pedir que hagas una cosita para mi. Es una pavadita. Un detallecito. Algo como para que no quede como que todo te viene de arriba y demás ¿Estamos de acuerdo?

-¡Estamos de acuerdooo!- grita el tipo, mientras se dan la mano con Dios y brindan con fernet.

En ese momento Dios se da media vuelta, aplaude un par de veces y, de la nada, hace aparecer una piedra. Hermosa la piedra. Perfectamente esférica. Y mas o menos del tamaño de un departamento. De tres ambientes. Con cochera y dependencias.

-Bueno- dice Dios mirando al tipo -Yo ahora me voy a ir un toque porque tengo que hacer unas cosas por ahi. Lo único que te pido es que empujes esta piedra hasta que vuelva ¿Dale?

-P-p-pero Señor -dice el hombre mirando la gigantesca piedra -No creo que pueda. Debe pesar como diez toneladas. ¿Como voy a...

-Ese es el trato. Lo único que quiero es que empujes la piedra y Yo, cuando vuelvo, te obro el milagro que quieras -repite Dios mientras se sube en la nube de un salto.

-Pero Padre Celestial, no entiendo... Para que...

-Escuchame titán, tenés que empujar la piedra -vuelve a decir Dios señalándosela con un ligero movimiento de mentón -Es lo ÚNICO que quiero que hagas.

-Pero, es imposib...

-Tenés que empujar la piedra, nada mas... -sigue repitiendo el Creador mientras se empieza a alejar despacito.

-¡¡Pero esperá Dios!! ¡¡¿Cómo?!! ¡¡¿Por qué?!! ¡¡No es justo!! -grita el tipo mientras lo corre medio al trote y haciendo ademanes ya medio entre caliente y desesperado.

-¡Empujar la piedraaa! -replica Dios mientras desaparece velozmente en la infinitud del cielo.

Y el hombre se queda entonces ahi, pasmado, en silencio y solo.

Se vuelve hacia el el gigantesco objeto.
Lo mira con un sentimiento que mezcla impotencia y rabia, durante algunos minutos.
Mira al cielo, intentando entender.
Se acerca y comienza a caminar muy despacio alrededor de la piedra, observándola desde todos los ángulos, pasando su mano sobre esa fría, maciza y exquisitamente pulida superficie, mientras en su mente repasa una y otra y otra vez el inexplicable pedido que Dios le había hecho.
Pero por mucho que lo piensa, no halla respuestas.
El hombre siente, íntimamente, que todo no es mas que una burla cruel. Tan cruel e injusta como el hecho de que su vida se haya desmoronado de repente, sin haber hecho nada para merecerlo.
Sin embargo presiente que debe haber algo detrás de todo lo que acaba de suceder. Que algo debe haber que no está viendo.
Después de todo, hasta hace poco apenas si creía en la existencia de Dios, y recién se le acaba de presentar, en vivo y en directo.
Y es en ese instante, entonces, que el hombre tiene una epifanía.
Se da cuenta de que si Dios le pidió una tarea, por mas difícil que parezca, debe ser porque, en el fondo, Él sabe que tiene la capacidad de llevarla a cabo (Sino sería bastante garca de parte de la Divinidad, y como que no da).

-¡Pero claro!¡Si Dios me dijo que haga eso, será porque también me dió el poder para hacerlo! ¡Faaaaaaaaaaaa! ¡Debo tener la fuerza del increíble Hulk! -exclama entonces el hombre, hablandose solo como los locos.

Y con ese pensamiento en su mente se llena entonces de optimismo, saca pecho, se frota las manos, esboza una ligera sonrisita de confianza, se arremanga, toma aire, y apoyando ambas manos sobre la piedra la empuja con todas sus fuerzas.

La piedra no se mueve ni un miserable milímetro.

-No importa, no importa -se dice el hombre -Debe ser la falta de práctica. Yo puedo. Yo puedo. No pasa nada. Esto es una papa ¡Vamos carajo! ¡Viva Perón!

Respira hondo un par de veces. Mira fijo la piedra poniendo cara de héroe de película. Se da ánimos. Vuelve a tomar aire. Se afirma bien. Toma un pequeño envión y vuelve a empujar.

Nada.

-¡Pero la puta madre! -dice el tipo poniéndose las manos en la cintura y ya respirando bastante agitado -¿Como puede ser? Algo debo estar haciendo mal.

Toma impulso y lo vuelve a intentar.

Nada.

Intenta otra vez.

Otra vez, no pasa nada.

El optimismo de hace un momento se le empieza a desvanecer rápidamente, reemplazado por una incómoda sensación de impaciencia.

El hombre persiste y vuelve a empujar con todas sus fuerzas. Aprieta los dientes. Gruñe. Se queja. Sigue empujando. Transpira. Se pone colorado. Empuja mas. Se le inflan las venas del cuello. Sigue empujando. Le sube la presión. Se le escapa un gas. Le lloran los ojos.

La piedra se le caga de risa. Inamovible.

Finalmente, luego de algo mas de media hora de infructuosos intentos, dando un desgarrador grito de desesperación el hombre, agotado, se rinde.

Se aleja unos pocos pasos, se sienta en el suelo mirando la piedra, y comienza a llorar desconsolado.

En eso escucha un estampido.
Levanta la vista y lo ve llegar a Dios en su nube, comiéndose un cuarto de helado.
La nube aterriza y Dios vuelve a bajar dando un gracioso saltito. Se acerca. Lo mira al tipo. Mira la piedra. Lo mira al tipo de nuevo.

-¿Y? -pregunta Dios arqueando las cejas.

-¡¡¿Cómo "y"?!! ¡¿Y que?! -grita el hombre poniéndose de pie de golpe, lleno de ira, con los ojos rojos y los mocos colgando -¡¡Te pedí ayuda y a cambio me pedíste que haga algo imposible!! ¡¡No es justo!! ¡No puedo mover esa piedra! ¡Y vos lo sabés bien! ¡¡Garca!!
 

-Por supuesto que lo se -responde Dios en tono re calmado y mientras se manda una cucharadita de helado -Por eso lo único que Yo te dije que tenías que hacer era empujar la piedra hasta que volviera. Nunca te pedí que la movieras, ni pretendía que lo hicieras.

-¿What?
-dice el tipo, poniendo cara de comedia americana.

-Sep -
continúa el Señor -Yo dije "empujar", no "mover". Vos Me escuchaste, lo interpretaste como quisiste y por eso no pudiste hacerlo, a pesar de que era algo muy simple. Lo creíste imposible desde el principio y así te diste por vencido incluso antes de empezar siquiera a intentarlo.

El hombre se queda con la boca abierta, como intentando decir algo, pero no le sale la voz.

-Y, dicho sea de paso
-prosigue el Creador sin dejar de saborear su helado -¿Cómo se te ocurre que Yo, que Soy LO copado, podría pedirte algo que sé bien que no ibas a poder hacer? Casi que debería sentirme ofendido del pobre conceCto que tenés de Mí. Me extraña araña...

-Pero Señor...

-Tenías que empujar la piedra, nada mas... -le vuelve a repetir el Creador, mientras raspa el fondo el potecito con la cucharita.

-Pe-pero...

-Era empujar la piedra...

-Pero ¿para que? ... ¡No tiene sentido!

-¿Y? -
responde Dios mientras pasa la mano sobre el pote de helado vacío y lo hace aparecer lleno de nuevo, pero con otro gusto -Yo creé este Universo bajo las perfectas e inapelables leyes de causa y efecto. Por lo tanto, todo, absolutamente todo lo que recibís, ya sea que hoy lo consideres bueno o malo, no es otra cosa que la consecuencia de tus actos, en esta encarnación o en las anteriores y es parte de tu aprendizaje. Aún así, vos hoy Me llamaste para pedirme que Yo te solucione todos tus problemas haciendo un milagro. Para Mi eso no tiene mucho sentido. Sin embargo acepté, y solo te pedí a cambio algo muy simple ¿Por qué Mi pedido debería tener sentido para vos? Vos Me pediste algo que Yo podría hacer y Yo te pedí algo que vos podías hacer, nada mas... Yo creo que estuve bien... Ojo, para Mi eh, para Mi...

-Si, perooo...

-Era EMPUJAR la piedra... -
dice Dios haciendo un gestito con la cara y encogiéndose ligeramente de hombros como diciendo "Y bue, que le vas a hacer..." mientras se da media vuelta, se sube a la nube y comienza a elevarse lentamente.

-P-p-p-pero Dios... Esperá.. no...

-Empujar la piedra era...
-reitera el Padre Universal ya poniéndose medio pesadito.

-¡Pero... por favor... dame otra oportunidad! ¡Otra oportuni-dad! ¡Otra oportuni-dad!
-empieza a gritar el hombre haciendo palmas.

-¡Empujar la piedra; no moverla!... -
grita Dios mientras mete segunda y se aleja.

Y el hombre se queda entonces una vez mas ahí, solo, perplejo, mirando al cielo, pero aceptando esta vez en su corazón que Dios, para variar, se la había hecho bien y el error había sido suyo.

En ese momento la nube voladora de Dios pega una violenta vuelta en U y comienza a acercarse nuevamente.
El hombre se regocija pensando que el Creador, en su infinita misericordia, volvía para darle otra oportunidad sabiendo que la lección había sido aprendida. Sus ojos brillan de alegría y vuelve a sonreir.

La nube pasa volando bajito y desde arriba nomás Dios le grita "¡Era empujar la piedra capo!", le hace "chau" con la mano y sigue de largo.


Y así termina esta historia.

Parece una boludez, pero si se la medita en profundidad, encierra varias enseñanzas.

Una de ellas es que si se preguntara a cada uno que es lo que le quedó como conclusión, probablemente responderían cosas distintas, y eso les daría una pauta bastante clara acerca de la relación que tienen en este momento con la parte no material de su existencia (eeepaaaaa ¿la tenías a esa? no lo habías pensado ¿eh piscuí?...).
Claro que, seguramente, también habrá alguno que en este momento estará indignado, con espuma brotándole de las comisuras de los labios, mientras grita frente al monitor que esto es una reverenda porquería escrita como el ojete, y que por qué no me dejo de robar y me pongo a laburar, pero bueno, hay gente para todo.

Sin embargo, básicamente, lo que en realidad intenta mostrar el cuento es la forma equivocada que generalmente tiene el hombre de interpretar lo que supuestamente el Universo (vamos a ponerlo así) pretende de él.
Porque, lo crea o no, y le guste o no, parece que si estamos acá, ahora, es con un propósito. Y parte importante del mismo es, justamente, poder reconocerlo para poder entenderlo.
Y no solo eso, sino que también, además (y guarda, agárrese porque le voy a decir algo que por ahí lo impresiona un poco y se pone nervioso) el Universo constantemente le está hablando para marcarle el camino a seguir, de acuerdo con ese propósito.
Obviamente que no lo va a hacer tan clara y evidentemente como en la historia, pero que lo hace, lo hace. Y como es EL Universo, cuando quiere decir algo puede usar absolutamente todo lo que existe de la manera en que se le cante para hacerlo (si, hay que decirlo, es bastante rebuscado para charlar. Pero tiene sus motivos, como veremos mas adelante, si se me da la gana). 
El problema radica, obviamente, en que esta forma de "comunicarse" no está destinada a ser fácilmente aceptada y mucho menos comprendida por nuestra parte racional y/o/u intelectual, ya que la lógica y el intelecto son simplemente las herramientas con las que disponemos para transitar en este plano físico, y de poco sirven para tratar de comprender el "idioma" de los planos superiores.
Lo que esto ocasiona es que, por lo general, el mensaje no se escuche, o que se lo escuche pero no se lo entienda (o lo se entienda muy muy mal) o, lisa y llanamente, capaz que se lo escucha y hasta se lo puede llegar a comprender pero uno prefiere hacerse el boludo porque le queda mas cómodo.
La realidad es que para poder entender verdaderamente lo que hay que entender, el primer paso fundamental que debe darse es estar dispuesto y abierto a entenderlo. Sino se complica.
Y por supuesto, eso lleva tiempo (bastante, si uno es medio durito) y, encima, no es algo tan fácil de lograr.
Por este motivo, y muchos otros que serán explicados en otro momento (si se me canta, obvio) es que a lo largo de la historia y aún hasta el día de hoy, a pesar de que el mensaje y el propósito úiltimo del Universo siempre fue uno solo (que básicamente dice que nos dejemos de joder y que entendamos de una puta vez que somos todos parte de lo mismo en distintos envases. Algunos mas lindos que otros, como sería mi caso, por ejemplo), la pobre y limitada interpretación que el hombre ha hecho de esto, sumado a que inevitablemente todo lo pasa por el poco confiable filtro del ego para acomodarlo mas o menos a su conveniencia, ha dado como resultado un mundo sumergido en caos, dolor y sufrimiento, que sigue eligiendo aferrarse a la creencia de que la única realidad es la del mundo de los sentidos y negándose, por puro egoísmo, a transitar el camino de la elevación espiritual que, en última instancia y aunque cueste mucho creerlo, resulta ser el mas simple.
Y asi anda entonces la humanidad, interpretando a Dios, al Universo o a la Luz como se le canta y haciendo difícil al cuete algo que, en realidad, no lo es; y quejándose después porque todo es injusto y nada tiene sentido, sin detenerse por un segundo a pensar en que, quizás, todo lo que ocurre es simplemente el efecto la propia incapacidad de aceptar que ahi nomás, nada mas estando dispuestos a mantener plena certeza en la perfección del sistema y aguantándose la irresistible tentación de meter la cuchara en todo, lograríamos alcanzar en un segundo ese nivel mas elevado de existencia que acabaría de una buena vez con todos los quilombos del mundo.

Obviamente el tema es mucho mas profundo y da para mucho mas, pero por ahora lo dejamos acá, sino se hace demasiado largo y enredado y por ahí los abrumo con tanta sabiduría junta de golpe y les da un soponcio.

Para finalizar, les dejo dos puntos para que reflexionen en silencio:

Uno: ¿Es todo esto que escribí en realidad fruto de estudios que en serio he realizado, o estuve mandando fruta a lo pavote y los tuve leyendo un montón de palabrerío vacío que acabo de inventar como consecuencia de haber ingerido una medicación experimental que me provoca unas alucinaciones buenísimas?

Y dos (y esto es lo mas importante): Si está leyendo esto; si llegó hasta acá incluso luego de haberse respondido la pregunta anterior y haber llegado a la conclusión de que soy un ladri importante ¿No será que hay una parte suya que, inconscientemente, está buscando respuestas tan desesperadamente que hasta es capaz de creer que puede encontrarlas en este sitio? ¿Eh? (Eeeeepaaaalalala... Eso tampoco lo habías pensado pichi. Bueno, ahora que lo sabés, pensalo, y fijate que hacés con eso. Yo te abro la puerta, vos tenés que atravesarla).


Adeus (desaparezco levitando en una nube de humo y misterio).   
 







  
(Vuelvo a aprecer de repente como en una pequeña explosión de estrellitas)

P:D.: Si tienen dudas, o si hay algún tema trascendental sobre el que necesiten ser iluminados, pregunten con confianza que será un placer responder o desarrollar en futuras entregas (si se da la sagrada condición de que se me canten las pelotas, se entiende).

(Vuelvo a desaparecer como en un refucilo) 


(Si, tengo muchas formas de desaparecer).


sábado, 26 de abril de 2014

Esto es un anuncio

Me vendí al sistema.

Si, disculpe que se lo escupa asi en la cara sin una advertencia previa y no le diera tiempo a esquivarlo, pero bueno, comprenda que este no es un momento fácil para mi. Y que no tengo muchos modales.

Estoy aqui reconociendo que mis principios han caído. Que he sucumbido a la tentación y me he entregado al lujurioso canto de sirena de las masas.
Heme aqui asumiendo que en esta secreta lucha silenciosa y solitaria que había emprendido, termino siendo derrotado por mi propia debilidad.

Si tuviera vergüenza, estaría avergonzado.

He pecado, y el Infierno hoy abre sus puertas y reserva su mas oscuro rincón, aguardando mi llegada.

Yo, que desde el principio me negué a toda esta moda infame y vacía que llaman "redes sociales", y que permanecí aqui, en este mismo sitio, como un solitario (literalmente... ya no viene ni el loro) guardián, estoico y orgulloso, dispuesto a dar su vida por mantener viva la sagrada existencia de este maravilloso medio llamado "blog" (o "weblog" si es medio clásico) dándole la espalda a todo lo demás, he caído, miserablemente...

Y hoy aqui debo confesarlo...

Me abrí una cuenta en Twitter. (Aqui suena una música tétrica y cubro mi rostro con las manos).

Es horrible. Lo se. Y créanme que si no estuviera tan pero tan acostumbrado a fracasar en cada pequeña cosa que hago, hoy estaría devastado.
   
Debo decir también que esto no fue una decisión fácil y tomada a la ligera (yo no hago nada ligero, abolutamente nada. Soy bastante pancho) pero hubo ciertas circunstancias atenuantes y razones de peso que me motivaron a hacerlo, y aunque sé que no es excusa para mi caída, creo que deben ser conocidas:

En primer lugar, estaba aburrido, y cuando me aburro soy asi re loco y me mando a hacer cosas peligrosas sin medir las consecuencias (De hecho recuerdo una vez que eran como las cinco de la tarde ponele, y estaba aburrido y me dio hambre y ahí nomás agarré y me hice una milanesa ¡A las cinco de la tarde! Los vecinos no llamaron a la policía porque me conocen que sino...).

La segunda razón es algo un poco íntimo pero bueno, ya estoy jugado: siento que en este último tiempo es como que estuve perdiendo maldad, y necesito recuperarla.
O sea, los que me conocen saben que soy un amor de tipo, un sol de persona, un maremoto de facha y super humilde, pero también existía en mi una cierta cuota de malicia y unos adorables deseos de salir a matar gente por la calle que afloraban de tanto en tanto hacíendo las delicias de grandes y chicos; y esto, últimamente, me está faltando. Y tengo miedo de que haya desaparecido por completo.
Por eso, debido a que hoy mi vida es un enorme, ocuro y profundo vacío que casi no me brinda material para destilar veneno por acá, me veo forzado a claudicar en busca de un medio de expresión mas dinámico y variado, a fin de ver si así puedo reentrenar mi hoy adormecida habilidad de odiar a todo el mundo y recuperar aunque sea un poco de mi oscuridad (sino es afano. No puedo ser tan copado).

Así que bueno, así está la cosa.

Si quiere saber que genialidad expresada en forma de una pelotudez monumental estoy pensando, o que locura llena de vértigo y adrenalina estoy por hacer (por ejemplo, tirarme a dormir en el sofá. O pedir algo para comer al delivery. Mi vida es un remolino. Por favor si es impresionable no me lea. No me hago responsable).
Si quiere verme rebajarme a niveles casi infrahumanos intercambiando insultos con los mas diversos personajes.
Si quiere enterarse de como le tiro los perros a cuanto gato conocido o señorita desconocida y apetecible se cruce, solo para ser ser rechazado asquerosamente.
Si piensa que su vida es miserable y necesita ver que en comparación con la mía, está viviendo en el Edén.
O si simplemente si está muy pero muy al pedo como yo... sígame en Twitter (No puedo creer que esté diciendo esto. Nunca pensé que llegaría el día. Oh el horror...).

Eso si, me veo en la responsabilidad de aclarar algunas cosas, a fin de evitar posibles malos entendidos:

1) No estoy tooodo el día metido en la red. Entro cuando estoy en la computadora en mi hogar, o con el teléfono cuando puedo... eehhmm... ejem... cof cof... colgarme de alguna wi fi (porque NO pienso pagarle un plan mas caro a mi compañía de celular. No importa cuantas veces llamen. Soy pobre. No insistan).
De hecho había encontrado una pero para acceder a ella me tenía que desplazar hasta la cochera.
A veces (no se por que. Capaz que por el viento. No entiendo mucho como funcionan estas cosas) podía engancharla si me paraba un rato en el rincón detrás de la puerta de entrada a mi depto, pero no es muy cómodo, no siempre funciona, y me canso.
Y ya se lo que están pensando, pero no. Yo no estoy robando nada. Técnicamente esa señal de wi fi está invadiendo mi hogar, que es propiedad privada, y todo lo que cruza la puerta está en mi territorio y es mío. Además el wi fi se rige por esa antigua regla universal que reza "Toco el aire, a vos no te toco", porque está ahi en el aire. Y el aire es público. 

2) Todavía no entiendo del todo como funciona la cosa esa de Twitter. No conozco las reglas de convivencia ni de cortesía. No se si cuando alguno te menciona es obligatorio reponderle (incluso si te mencionan junto con otros veinticinco), darle las gracias, mandarle una tarjeta o invitarlo a mi cumpleaños; no se que es marcar como "Favorito"; no se si hay que seguir a todos los que te siguen; no se si cuando intercambiás mensajes con alguien sale para todo el mundo o no y demás. O sea, básicamente, no se nada.
Voy viendo (Y mientras voy viendo es altamente probable que en algún momento me mande alguna cagada, así que desde ya sorry).

3) Debido al punto 1, probablemente en ocasiones mis tuits (oh Dios, sigo diciendo esto ¡Oh la humanidad!) sean algo extemporáneos.
Por ejemplo, ponele que un día a eso de las tres y media de la madrugada, como suele pasar, estoy acostado con insomnio repasando mentalmente el estado de mi vida en general, me agarran ganas de pegarme un corchazo y quiero, como aparentemente ahora todo el mundo hace, dejar unas últimas palabras en Twitter. Algo así medio críptico como para que después todos lean y hagan conjeturas acerca de lo mal que estaba y que se yo. Algo asi como "Mi vida es un asco. No aguanto mas. Ya mismo me suicido hasta morir". 
Bueno, como a esa hora no me voy a levantar a prender la computadora, ni a pararme atrás de la puerta, y mucho menos me voy a ir hasta la cochera, no lo podría escribir, mínimo, hasta el otro día, y es como que la cosa pierde punch. Además después se me pasa, o me entretengo con otra cosa y me olvido.
También escribir "Ay este insocnio que no me deja en paz. Son las cuatro y no puedo dormir" y tuitearlo a las dos de la tarde, como que queda poco espontáneo.
Por el mismo motivo, además, puede que también suceda que alguna vez alguien piense que como me manda un mensaje y no le respondo soy un asqueroso antipático y antisocial, lo cual es cierto, pero no viene al caso. Es por el punto 1. 

Así que bueno, con todo esto aclarado, si quiere me encuentra como @Sr_Renegado y comprueba que allá soy igual de decepcionante que acá.
Si no quiere, no importa, tiene todo el derecho de elegir y no pierde nada.

(¿Ven que bueno que estoy? Es un asco)

Para finalizar y demostrar que hace tiempo sabía tanto acerca de Twitter como ahora, les dejo algo que escribi hace mucho. Aqui


Listo. Está hecho. Hasta chau.

martes, 18 de marzo de 2014

jueves, 23 de enero de 2014

domingo, 12 de enero de 2014

La fineza es un arte

Hace un tiempo (una semana ponele. O un mes, o ayer... No se, no me fijé bien), leí que pasó a mejor vida la Condesa Eugenia de Chikoff.
Si no saben quien es, o mjor dicho, era, podría poner un link o sugerir que vayan a Google y se fijen, pero como no me quiero arriesgar a que después se queden allá mirando porno (si, porque hacen eso. Vamos.Todos lo saben), así rápidamente les cuento que era una señora muy paqueta, fina y educada que enseñaba protocolo, buenos modales y esas cosas que parece que hay que saber cuando uno desea, o debe por algún motivo, moverse en el mundo civilizado de la gente fina, paqueta y educada.
A mi, en lo personal, no sé bien por que, pero me caía bien la señora, y siempre que le hacían notas o la tenían de invitada en algún programa me resultaba interesante escucharla.
Y aclaro que me interesaba desde el punto de vista de las cosas que me interesan por simple curiosidad, y no porque sea yo un aristócrata de la vida que vive en un ceremonial permanente (salvo que ahora se considere ceremonioso vestir únicamente unas bermudas medio roñosas y comer restos de pizza fría del sábado, directamente en la caja y sobre un repasador que no se lava desde hace meses).
O sea, obviamente nunca me hubiera sentado a la mesa en presencia de la Condesa de Chikoff porque probablemente hubiera provocado que la pobre falleciera mucho antes, víctima de un ataque de disgusto al ver mis modales, pero bueno, la cosa es que me parecía una vieja de lo mas copada (¿Se dice "copada" todavía o ya está demodé? No estoy saliendo mucho últimamente), y ahora debe estar allá arriba, cagando a pedos a Dios y a los Santos para que no apoyen los codos arriba de la mesa.

-¿Y a que viene todo esto?- se estará preguntando Ud. en este momento mientras se saca un moco y lo amasa hasta hacerlo pelotita.

-Bueno- le responderé yo rascándome una oreja con mi dedo meñique -Viene a que la semana pasada (o hace un mes, o ayer, no sé, no me acuerdo bien), vi una nota en un sitio que hacía referencia al tema, y en la cual, además, enumeraban una serie de consejos para que uno aprenda a comportarse mas o menos como una persona, y quiero homenajear a Euge (si, porque si nos hubiéramos conocido yo la hubiera llamado Euge) compartiéndolos con todos ustedes.
Eso si, como los consejos son medio escuetos, me voy a tomar el trabajo de realizar las aclaraciones que corresondan como para evacuar las dudas que pudieran o pudiesen surgir, de modo que no haya excusas al momento de ser llevados a cabo.
Igual convengamos que si están leyendo esto está mas que claro que no son gente que se maneje en ambientes demasiado protocolares, pero bueno, aprender nunca está de mas.

Y no me diga que no necesita consejos sobre modales señor, porque lo acabo de ver sacándose un moco y haciéndolo pelotita.

Bien, dejen de rascarse ahí y tomen nota:

Al saludar, lo mejor es apretar la mano sonriendo y sin movimiento del brazo.

Supongo que se entiende, pero ampliémoslo un cacho:

Si debe saludar a un tipo que no conoce, recuerde que la primera impresión es clave y marcará el desarrollo de la relación en adelante. Debido a ello, si es usted varón no solo no debe sonreir en absoluto, sino que también deberá apretarle al otro la mano con firmeza, lo mas fuerte que pueda (si le hace doler mejor), mientras lo mira muy fijo y con mucha cara de orto, simplemente para mostrar dominio (incluso como para reforzar la imagen puede mostrar un poco los dientes y gruñir, pero eso ya va en cada uno).
En caso de que el otro medio que te la quiera emparejar y hacerse el pesadito, ahí nomás y de arrebato se le mete una piña, como para que quede bien clarito quien es el macho alfa.
Puede que aplicando este consejo nunca lo llamen después de una entrevista de trabajo, pero al menos no quedará como un sumiso pusilánime.

Si va a saludar a un conocido, en primer lugar y como ley fundamental de la naturaleza no caiga en esta moda horrenda de que los hombres se saludan con un beso. A ver si la cortamos con esto de una buena vez. Para que quede claro: los hombres se saludan dándose la mano, palmeándose la espalda o dándose un ligero golpe en el hombro, dependiendo del grado de amistad o aprecio que se tengan (porque los hombres nos tenemos "aprecio" o "estima". No "cariño". El cariño es para las mujeres y los cachorritos).
El abrazo está permitido en casos de gran estima (o aprecio) y debe ser bien masculino (o sea, golpeándose mutuamente las espaldas violentamente como si se quiesera lograr que el otro escupa un pulmón). Sino se considera franeleo y se interpreta que te gusta y tenes el culo lleno de preguntas.

Si debe saludar a una señorita, obviamente se cambia de inmediato el estrechamiento de manos por un regio beso. Si está buena. Si es medio bagarteli se acepta (y si es muy fulera se impone) estrecharle la mano, palmearle la espalda o darle un ligero golpecito en el hombro, cual si fuera un viejo amigo.

 
Cuando va a tomar asiento lo aconsejable es no mirar dónde va a sentarse, es decir, la silla o el sofá.

Si señor, ser fino no es fácil. Si es usted una persona medio atropellada y con el centro de gravedad algo desbalanceado, deberá dar un salto de fe y evaluar en una fracción de segundo entre quedar un poco ordinario por andar mirando el asiento, o quedar como un reverendo pelotudo por caerse redondamente de culo frente a toda la concurrencia por errarle al mismo.
Además deberá tener en cuenta que, si no mira, existe el riesgo de que haya un borracho gracioso de esos que nunca faltan que te ponga algo en la silla (como esas cosas que te sentás y hacen ruido a gas humano. O una tachuela) o que venga uno y te la corra a propósito.
Para evitar cualquiera de esas incidencias, la actitud a adoptar es la de acercarse tranquilamente al asiento en cuestión, colocar con elegancia una mano en el respaldo, e inmediatamente mirar de golpe a todos alrededor, con los ojos muy abiertos y cara de loco, mientraas los señala con el dedo en actitud amenazante como diciendo "Yo me voy a sentar acá y ojo con hacer algo". Luego se procede a ir sentándose muy muy despacito, sin dejar de hacer contacto visual con el resto de los concurrentes.


Los hombres no deben levantar el pliegue del pantalón al sentarse.

Acá mucho no puedo aclarar porque no tengo idea de que corno es el pliegue del pantalón. Como ya lo mencioné en alguna oportunidad, yo no sé nada de modas. No soy Benito Fernandez. Pero asi al vuelo y haciendo gala de esta habilidad innata que poseo en temas de educación y buenas costumbres, me atrevería a asegurar que esto se refiere a que quizás no esté bien visto que uno, no se, pongalé, acuda a una cena en la embajada de Mónaco y al sentarse se arremangue los lienzos para estar mas cómodo y fresquito.
Supongo que también debe estar mal bajarse las medias o sacarse los zapatos.
Es medio un garrón, pero bue, ser paquete tiene sus cosas.


Al sentarse a la mesa no debe apoyar la espalda en la silla.

Debe sentarse bien derechito, medio con el culo fruncido, y mantener la postura durante toda la velada, no importa lo que suceda. La gente bien no se desparrama en la silla.
Si nota que la cena va para largo y comienza a sentir que le duele la espalda, lo que puede hacer es excusarse educadamente, correr un poquito la silla y, lentamente y siempre con gracia, ponerse de pie. Acto seguido lleva sus manos a la cintura y arquea hacia atrás todo lo que pueda la espalda mientras hace "Mggggaaaaahhhhhhhh". Luego gira su torso un par de veces hacia cada lado, se inclina hacia adelante hasta intentar tocarse los pies con la punta de los dedos y culmina sacudiendo un poco los brazos como para relajar.
Luego, ya renovado, vuelve a sentarse.   


Los brazos y las manos deben estar apoyados sobre los apoyabrazos de la silla.

Si se llegase a dar el caso (como debe darse en la gran mayoría de las situaciones) de que la silla no tenga apoyabrazos, haga la mímica.
Es decir, se sienta y deja sus brazos supendidos en el aire, flexionados a media altura, mientras conversa y sonríe como si nada.
Recuerde que siempre es preferible ser considerado un excéntrico, a que lo vean como un pardo que no sabe sentarse.


Siempre debe enviar la comida a la boca y no la boca a la comida.

O sea, póngase un delivery... jajaja... ¿Se entendió?... Es para enviar la comida a La Boca (jojojo... soy un cardúmen de palometas de la comicidad).
Bueno, no, en serio... Esto quiere decir que no queda muy elegante comer todo encorvado con la cara casi metida en el plato como un salvaje.
Claro que si uno es medio pascual, corre el riesgo de que, por tratar de hacerse el fino, en algún momento termine parando de pechito algún bocado (o varios), mas aún si el plato se compone de ingredientes que no ayudan, como las alverjas o la salsa. En este caso deberá ser proactivo y utilizar su ingenio.
Ejemplo: si le sirven una carne estofada que de tan tiernita es difícil mantenerla pinchada en el tenedor, usted agarra y se hace un lindo sanguche.
Si un plato tiene mucha salsa, corta un pan a la mitad (a lo largo, para ganar superficie), lo pone en el plato con la miga para abajo, lo aplasta (delicadamente, por supuesto) un par de veces con el reverso del tenedor para que chupe bien, y después lo secciona en pedacitos para ingerirlo de a poco.
Lo importante aqui es no perder la postura erguida y, obviamente, no quedar como un mamerto que no puede comer dos bocados sin que se le caiga algo.
La parte positiva es que aparentemente estaría permitido arrojar manises al aire y abarajarlos con la boca, o poner cosas en una cucharita y usarla como una pequeña catapulta para mandarse canapés, aceitunas, almondiguitas, o cosas así pequeñas, ya que eso es enviar comida a la boca y no contradice el consejo (Además si no erra ninguna se convertirá automáticamente en el alma de la fiesta).


Antes de ir a un evento trate de comer algo antes, a fin de no demostrar ansiedad por la comida.

Si señor. Sepa que no tiene mucho charme que ni bien llega, aún antes de saludar, se abalance sobre las bandejas de sanguchitos como un refugiado somalí, o ande corriendo al mozo que anda ofereciendo bocaditos para manotearle un puñado.
Tampoco deberá, si el evento incluye una cena, mostrarse nervioso y mirar para todos lados mientras pregunta a cada rato "¿Cuando se come acá? ¡Tengo una lija que me muero!" al tiempo que se manda un pancito tras otro.
Tampoco queda bien preguntar "¿Se puede repetir?" luego de cada plato, ni preguntarle a otro comensal si se va a comer eso que dejó.
Está bien que hay comida, es gratis, y usted es medio muerto de hambre, pero disimule.

 
Para tomar la copa debe levantarla hasta la altura de la cara, y para beber realice un movimiento de la muñeca de afuera hacia adentro.

Pero ojo, no realice el levantamiento de la copa mientras lo acompaña diciendo "Arriiiiba, abaaaajo, al ceeeentro y ¡adeeeentrooo!" porque queda un poco grasa.
Tenga en cuenta, además, que deberá calcular correctamente el movimiento de muñeca para que la bebida llegue en la cantidad justa a sus labios. Si se pasa se chorrea, y si se queda corto va a tener que sorber con ruido, y ninguna de las dos cosas queda bien.
Calcule bien (o de última abra un poco mas la boca) y por las dudas mándese un buen fondo blanco.
Mas o menos como a la cuarta o quinta copa ya la va a tener re clara y seguro le va a salir naturalmente.


Mientras que se continúa con la comida y realiza un descanso, tendrá que ubicar el tenedor con la cavidad hacia abajo. Solo al finalizar se coloca la cavidad hacia arriba.

Ahi tiene, para usted que andaba preguntando si se podía repetir. Vea como en el mundo de la gente paqueta esas cosas no son necesarias.
Usted va, se manda en cinco minutos hasta la última partícula de alimento que queda en el plato y deja el tenedor para abajo. Cuando un mozo, el anfitrión, o quien sea que lo invitó a comer lo ve, tiene la obligación moral de seguir trayéndole comida porque debe interpretar que usted no terminó y solamente está descansando (Que haya limpiado el plato es un detalle sin importancia. Lo que vale es la posición del tenedor. Reglas son reglas).
Si esto no llegase a suceder luego de unos momentos, es socialmente aceptable esgrimir un ligero "¡Ehu!" al tiempo que arquea las cejas y señala el tenedor con los ojos haciendo un ligero movimiento con la pera, como indicando que el tenedor está para abajo y usted está esperando que le traigan mas.
De esta manera puede continuar disfrutando de los manjares ofrecidos y solamente cuando siente que ya quedó pipón pipón, recién ahí, si está seguro de que no le entra nada mas, pone el tenedor para arriba.


Tanto en la mesa, como en una reunión o fiesta debe tener cuidado al hablar. Utilice el vocabulario correcto. Saber callar a tiempo es indispensable.

Nunca pregunte por alguien que hace tiempo que no ve, porque es fija que se murió, probablemente de una manera trágica y horrible.
Tampoco se ponga a evaluar la mercadería femenina con otros asistentes a los que no conoce demasiado, porque es altamente probable que diga algo inconveniente de alguna que seguramente resultará ser esposa, concubina o amante ocasional de alguno, y capaz que termina todo a las piñas.
Lo mas recomendable por las dudas es hablar lo menos posible. Si le hacen preguntas, responda con monosílabos. O solo sonría y haga algún que otro gesto. Si resulta que su interlocutor es medio denso y como que lo presiona para darle charla, dese vuelta y aléjese. Si no puede hacerlo (por ejemplo porque está sentado a la mesa), mantenga su boca constantemente ocupada llenándola con comida. A la larga el otro se aburre y lo deja en paz.


Para conversar debe utilizar un tono medio, nunca gritar, ni emitir silbatadas. Tampoco hablar al oído.

O sea, tanto si va a contar chistes verdes, como si debe anunciarle a su acompañante que se retira un momento al toilette porque cree que algo de lo que comió le cayó mal y se está re cagando, deberá siempre hacerlo en un tono de voz moderado pero, a la vez, perfectamente audible para las personas que se encuentran en las cercanías. Ni se levanta la voz ni se susurra. Es una cuestión de buena educación.

También deberá tener en cuenta que quizás no quede muy ubicado que en un evento usted vea llegar a un conocido y ahi nomás desde donde está le grite "¡¡Eeeeehhhhh!! ¡¡Cachoooo!! ¡¡Acá!!" mientras agita el brazo y sonríe como un desaforado.

Lo mismo vale si está en un sitio donde hay personal de servicio. No llame al mozo o a la camarera con un chiflido, ni gritando "¡¡Ehh mosaico!!" o "¡Pssssst hey piba!".
Si debe llamar la atención del personal, la manera correcta de hacerlo es juntando los labios como si fuera a dar un beso y aspirar haciendo pasar el aire por el centro (Nota de color: el sonido que se produce de esta manera, correctamente realizado y modulado, tambien puede utilizarse para hacer que canten ciertas especies de pajaritos).
Tambien puede levantar el brazo y hacer chasquear los dedos, pero el sonido no se escucha tanto y por ahí interpreta que el personal lo ignora a propósito, se pone nervioso y se arma quilombo.


Si no tiene algo bueno que decir de alguien es mejor callar.

Y para que no se malentienda el concepto, vale aclarar que decir algo bueno de alguien NO ES elogiar bustos, culos o caras de gauchita, ni sacar a relucir habilidades amatorias de señoritas con las que uno ha tenido oportunidad de intimar en el pasado.
Ubíquese señor.


En un evento nunca se habla de dinero, de religión, de política, ni de enfermedades.

Nunca. Pero nunca, nunca. Especialmente de dinero. Es mas, si el evento en cuestión es para recaudar fondos para alguna causa benéfica, cuando le pregunten cuanto quiere donar responda "Yo no hablo de dinero" y retírese ofendido.


Preguntar la edad a una dama es de mal gusto.

Sin embargo, hay ocasiones en que es necesario y hasta, casi diría, imprescindible, como por ejemplo si piensa tirarle los galgos a una con pinta de mocosa. Asegúrese de que sea mayor de edad. Es preferible quedar medio guarango a terminar preso.
En el caso de las señoritas y/o señoras que, sin dudas, están en edad de recibir cariño, debe saber que, si por jetón nomás metió la gamba y sacó el tema de la edad, puede revertir la mala imagen que esto puede haber provocado utilizando frases matadoras como "No, pero la verdad que para la edad que tenes todavia estás para un tirito" o "Pero estás re bien. Asi veterana y medio baqueta igual te re doy".
Recuerde que la galantería nunca pasa de moda.


Jamás decir: "Que pálido estás, ¿estuviste enfermo?".

Tampoco es elegante decir cosas como "¡Gorda, escupí el fitito!" a una señorita excedida en carnes; ni "¿Que te pasó? ¡Estás hecho mierda!" a alguien que no ve hace un tiempo; ni "Y pensar que eras la mas linda del colegio. Que lo parió. Que picardía" a una vieja conocida.
No importa que todo sea cierto. Usted deberá guardárselo en su fuero íntimo, al menos hasta que la persona en cuestión se aleje un poco y no sea capaz de escucharlo.


El varón, cuando está con una dama, debe evitar alabar a otra.

Esto es casi un consejo de supervivencia. Nunca jamás lo haga. No importa el tiempo que hace que están juntos, no importa que la haya escuchado decir que "además de pareja somos buenos amigos", no importa que ella le diga que se sienta libre de decir lo que quiera que está todo bien. Si alguna vez estando con su mujer, novia o levante ocasional a usted se le ocurre siquiera mencionar, así como al pasar, casi sin darse cuenta y sin ninguna mala intención, alguna característica medianamente favorable de otra mina, se lo van a hacer pagar y muy caro. Para siempre.
Cuídese además de realizar acotaciones con tonito sarcástico acerca de lo elaborado de la comida, de lo limpios que están los pisos, o de lo bien planchadas que están las ropas porque, de hacerlo, es altamente probable que usted termine durmiendo en una plaza y privado de relaciones sexuales por tiempo indeterminado. 


En la mesa, cuando tome agua o vino no mantenga el tenedor o el cuchillo en la otra mano.

Eso es de pésimos modales. La otra mano debe estar siempre libre y cerca de su arma. Uno nuca sabe.


La servilleta se colocará en las piernas tan pronto se siente en la mesa y no debe abrirse totalmente.

Como se ha mencionado antes, ser fino tiene sus bemoles. Es muy incómodo que cuando te querés limpiar medio te tenés que doblar hasta casi meterte abajo de la mesa, pero bueno, peor es quedar como un simio que no sabe comportarse y la servilleta va ahí.
De última si se complica siempre puede uno limpiarse con la punta del mantel, que está mas a mano.


Cuando corte los alimentos no levante los brazos como si fuera a volar, puede molestar a la persona que tiene a su lado.

Si eso llegase a ocurrir, pídale amablemente a la persona que se corra. Si es una persona que no conoce y no sabe si tratarla de usted o tutearla, mírela fijo, arquee las cejas, mire su codo y mirela de nuevo a fin de que entienda que le está invadiendo su espacio personal. Si la persona se hace la desentendida y se niega a moverse, inclínese ligeramente acercándose un poco a ella y en tono medio tirando a grave diga "Tomátelas" (ahi ya puede tutear porque el otro está provocando). Si la persona sigue sin acceder, saque su arma y póngala sobre la mesa. 


Nunca se debe levantar el meñique u otro dedo cuando se usa una copa o un vaso. Muchas personas creen que esto es signo de elegancia, pero es todo lo contrario.

Tampoco se debe hacer cuando se procede a utilizar el escarbadientes (o la punta de un cuchillo Tramontina. O uno de esos sablecitos de plastico que se usan para la picada), para remover meticulosamente los restos de comida que pueden haber quedado entre los dientes. Lo que sea que use para limpiarse el comedor, agárrelo con toda la mano. Levantar el dedito es de mersa.


Cuando se hace dificil colocar la comida sobre el tenedor es permitido, de manera suave, utilizar el cuchillo como soporte. Nunca se debe empujar la comida con el pan.

Por supuesto que el pan no debe utilizarse para empujar la comida. Eso es de gente berreta. La comida se rempuja con el dedo. El pan se usa para pasarle vigorosamente al plato en caso de haber comido algo con salsa o juguito, como ya fue mencionado con anterioridad.


Nunca deje comida sobre el tenedor mientras habla.

Es de muy mala educación y falta de decoro. Si ya lo puso en el tenedor, la norma (y la Estela, y la Irma... jajaja... hoy estoy con todo) indica que debe mandárselo.
Si alguien le habla en ese momento tan inapropiado (siempre hay uno), como no es de buen comensal dejar al interlocutor esperando, aloje el alimento en uno de sus cachetes, tipo hamster, y trate de reponder. Si se le complica porque se metió un cacho grande de comida, mastique un par de veces mientras le hace el gesto con la mano al otro para que espere y beba un trago de algo como para ayudar a que se ablande lo que mantiene en su cavidad bucal.
Tenga especial cuidado de no apresurarse demasiado para tragar porque capaz que se atora y es un papelón.


Nunca empuje su plato cuando termine de comer. Déjelo en el mismo lugar hasta que lo retiren.

También puede ponerse de pie de repente, agarrarlo y estrellarlo contra el piso al tiempo que levanta los brazos y grita "Ooopaaaa" para luego aclarar que es de ascendencia griega.
Después, asi parado como está, junte aire inflando bien el pecho, mándese un regio eructo y diga que es algo cultural porque es árabe por parte de madre. 
Luego incline ligeramente el cuerpo hacia un lado al tiempo que flexiona una pierna para elevar uno de sus pies unos centímetros del piso, y expela un gas lo mas fuerte y ruidoso que pueda sin desgraciarse. Cuando todos se queden mirándolo en silencio esperando su justificación diga "Eso lo hice de asqueroso hijo de puta nomas". Luego váyase corriendo y riéndose a carcajadas y, si puede, cachetéele la pelada a un calvo de pasada.
Esto no es muy fino, pero si alguna vez llego a presenciar algo asi soy capaz de morirme de la risa ahí mismo.


Finalmente, nunca olvidar las tres palabras mágicas para toda ocasión: por favor, gracias, y disculpe.

Tambien tenga listo un "¡¡Eeehhhh!! ¿¿Que rompí??" si está en un lugar en el que le cobran la comida; un "¡¿Que mi plata no vale?!" para cuando no le quieran seguir sirviendo bebidas, y especialmente un "¿Sabes quien soy yo? ¡¡Ya te las vas a ver con mi abogado!!" para cuando lo echen a patadas en el culo de todos lados.


Y así, de esta sencilla y elegante manera, culmina este pequeño seminario de educación y buenos modales.

Espero que ahora puedan concurrir a eventos y fiestas sin dar verguenza ajena.



Para vos Euge (golpeándome el pecho y luego señalando al cielo).




jueves, 12 de diciembre de 2013

42


Es el ángulo en el que aparece el arcoiris.

Es uno de los números de "LOST" (4 - 8 - 15 - 16 - 23 - 42).

Es el número del departamento de Fox Mulder en "Los Expedientes X". 

Es la respuesta a la vida, el Universo y todo lo demás, según "La guía del viajero intergaláctico".

Es el número de letras del Ana B'Koach, una meditación kabbalística llamada también "El Nombre de Di-s de 42 letras".

En el I Ching es el hexagrama "i chi" o "Aumento" cuyo significado es "El sacrificio de los mas altos elementos produce el incremento de los menores; solo el espíritu tiene poder para ayudar al mundo".

Es el número que conecta de forma significativa el mundo de los números primos con la física cuántica a través de la distribución de números primos en la Hipótesis de Riemann (que sigue siendo uno de los grandes problemas sin resolver).

Es la cantidad de veces que Chuck Norris puede matarte en 42 segundos.



Y es un año mas... y es un año menos.

martes, 3 de diciembre de 2013

Oscuridad

Es todo lo que queda cuando tu ausencia se hace presente. Una silenciosa y profunda oscuridad que lo envuelve todo.

Y me pierdo. Y ya no se que hacer.

Busco casi con desesperación algo con que reemplazarte, pero sé en mi interior que finalmente será una búsqueda imposible, destinada al amargo sabor del fracaso.

Afuera el mundo parece haber desaparecido de repente, tragado por el negro abismo de una noche que se siente eterna, y se puebla de sonidos sin forma que se pierden en la nada.

Adentro, apenas si puedo moverme, tropezando torpemente con el vacío de este lugar familiar que ahora se me hace tan extraño.

Te llamo, y mi llamado se desvanece en la inmensidad de las incontables voces de aquellos que gritan y se lamentan sin encontrar jamás una respuesta.

Las horas pasan sin pasar. La espera se vuelve interminable.

Y solo me resta quedarme aqui, con la desolación como única compañía, aferrándome a la temblorosa y tenue luz de una vela, sumergido en una penumbra que parece no querer marcharse nunca...




Y sigo esperando....








¡¡¡Sigo esperando que vuelva la luz Edesur, y la reputa que te parió!!!